Quizá España no tenga remedio. Pero hay que mantener el esfuerzo, por lo menos de los informadores, en explicar lo que sucede, sin caer de todo –hay que relatar las cosas desde una óptica determinada- en las posiciones de blanco o negro.

¿Ha sido un rescate lo que Europa ha impuesto a España este fin de semana, como bien argumenta el grupo de economistas del blog Nada es Gratis? No hay duda, porque un rescate, en estos términos, se produce por una imposibilidad: los bancos no pueden financiarse en los mercados. Lo han hecho utilizando la “barra libre” del Banco Central Europeo, que, entre noviembre del 2011 y febrero del 2012 prestó un billón de euros a las entidades europeas al 1% durante tres años. Eso ha sido insuficiente para los bancos españoles, que han adquirido deuda soberana, al 5% o al 6%, sí, pero pagando un coste muy alto: la deuda del Reino de España depende de las entidades financieras españolas, que se han cargado de bonos, y que arrastran el enorme peso de los activos inmobiliarios. La alianza es muy peligrosa, ¿porque quién depende de quién?

De acuerdo entonces. Podemos hablar de un rescate. Pero también es cierto que Mariano Rajoy ha podido lograr que ese rescate de 100.000 millones, aunque vaya al Estado, se articule a través del FROB, el mecanismo creado para ayudar a las entidades financieras. El FROB, por tanto, se ha podido presentar como una entidad pública, salvando el veto de Alemania, que se negaba a rescatar directamente a la banca, pero también aparece como entidad privada, con lo que Bruselas accede a facilitar el crédito sin tener que rescatar al Estado español.

Esa ha podido ser la jugada de Rajoy, después de verse forzado por las instituciones comunitarias a aceptar la ayuda al sistema financiero español. Tampoco es para alegrarse y salir pitando para ver el España-Italia en Polonia. Pero sí es cierto que se puede abrir un cierto camino esperanzador, como bien explicó justo antes del rescate Angel Laborda.

Pero las interpretaciones sobre ello, la critica bien elaborada a Rajoy por algunos analistas como Antoni Gutiérrez Rubi, justificada por su falta de reflejos y su obstinada actitud en relación a los medios, ha provocado un espectáculo de nuevo muy negativo entre los propios medios de comunicación, afines y no afines al Gobierno español, más una sorna en clave nacionalista periférica sobre el concepto de España.

Parece que cause un revuelo y una dicha sin fin que España sea rescatada. Corre el peligro de que España acabe realmente mal si se persigue aquella máxima de un grupo ciertamente poco recomendable: Sendero Luminoso. ¿Se acuerdan? “Cuanto peor, mejor”. Porque late una cuestión: Cuanto peor, mejor ¿para quién? ¿Para Catalunya y el País Vasco?

Hagan apuestas!