No es un discurso fácil: criticamos los sueldos altos de los ejecutivos y ya tenemos una sociedad más justa. No. Se trata de un análisis del propio sistema económico que permite situaciones como las que ha llevado a Bankia a pagar 14 millones a un directivo. Es inmoral, sí, pero también muy perjudicial para la salud de la economía.

Aurelio Izquierdo, mano derecha de José Luis Oliva en Bancaja, que ha dirigido en el último año Banco de Valencia, intervenido también por el Estado, cobrará 14 millones. En la memoria de las cuentas anuales de BFA, matriz de Bankia, dipositadas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores se dice lo siguiente:

“Caja de Ahorros de Valencia, Alicante y Castellón, Bancaja, tiene asumidos los siguientes compromisos con una persona que durante el año 2011 formó parte de la Alta Dirección del Banco y que causó baja en el mismo el 13 de octubre de 2011: 7.633 miles de euros en una póliza de aportación definida que cubre la contingencia de jubilación, fallecimiento e invalidez, y 6.285 miles de euros en un seguro de ahorro individual de aportación definida para cubrir la opción de que, bajo determinadas circunstancias, dicha persona optase por la prejubilación”. Es decir, se trata de un plan de jubilaciones. Pas mal.

Bankia ha querido dejar claro que no saldrá ni un ero de los 23.500 millones de euros que ha solicitado al Estado para sanear sus cuentas para paragar este sueldo. Y que será Bancaja, la que asumió el compromiso. ¿Y? Bancaja forma parte ahora del conglomerado, que será público, de Bankia.

El caso de Izquierdo es bastante general en el mundo financiero y entre los directivos de las grandes empresas, que han logrado convencer a los consejos de administración que era lo correcto, porque generan valor a sus empresas y a sus accionistas.

Todo muy discutible, que no puede ni debe facilitar las cosas para que los ciudadanos acepten los recortes constantes en los servicios más esenciales.