Los postulados de Keynes, muchas veces manipulado o mal entendido, se deberían poder aplicar en España. Lo más necesario en estos momentos es estimular la demanda global, en una práctica recesión, con una inflación muy baja. Pero España pertenece a la zona euro, donde la diversidad de situaciones de los distintos países es muy grande. Se podría ahora decir que España se equivocó aceptando el euro. Es fácil decirlo. Es cierto que algunos economistas como Fabián Estapé lo advirtieron en su momento.

No habría pasado nada, o nada tan grave, si se hubiera sido consciente de que entrar en el euro no era un final de trayecto, una meta conseguida, sino un inicio de políticas fiscales más rigurosas, con constantes reformas estructurales en el mercado laboral, en el sistema educativo o en el campo de la innovación empresarial. Pero el mal ya está hecho.

Con un nulo crecimiento, con una demanda global por los suelos y una inflación muy baja, seguir los postulados que marca la canciller Angela Merkel está resultando un suicidio para España. Sólo queda una solución, que la Unión Europea sea consciente de la gravedad de la situación y mutualice la deuda pública, ponga a funcionar a toda máquina al Banco Central Europeo, y los países que puedan, como Alemania, Austria, o los nórdicos, admitan una mayor inflación y estimulen sus demandas internas. No hay otra, o la solución será demasiado drástica y dolorosa: salir del euro para recuperar las políticas monetarias. Por ahora, y lo acabamos de ver en la minicumbre informal en Bruselas, Alemania sigue sin ceder, a pesar de la presión del presidente francés François Hollande.

Julián Pavón Morote, catedrátivo-director de CEPADE, de la Universidad Politécnica de Madrid, ofrece en este enlace un didáctico bosquejo sobre las políticas keynesianas y las de Milton Friedman, el gurú de las políticas centradas en la oferta.

Acierta en sus explicaciones salvo en su descripción sobre lo que ha hecho España en los últimos años. Habla de despilfarro en el gasto público. Es cierto en algunos casos, pero no en general. La crisis se inicia en España con una muy baja deuda pública, sobre el 40%. Es el endeudamiento privado, de familias y empresas, el gran problema. Luego, claro, gracias a los estabilizadores automáticos (el subsidio de paro es el más importante) el gasto público se dispara, pero es para atender la urgencia de la situación. Salvo en ese caso, la explicación de Pavón Morote es muy recomendable.