John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, dos de los grandes economistas de todas las épocas, creían en la ineludible incertidumbre, y rechazaban pensar en términos de equilibrio. Pero los dos ofrecían respuestas diferentes. Para Hayek, autor de Camino de servidumbre, un gran libro publicado en 1944, calificado de “convincente planfleto liberal” por Robert Skidelsky, el biógrafo por excelencia de Keynes, el conocimiento que poseía la gente se encontraba disperso en la sociedad. Y el que podía tener el gobierno no podía ser superior en ningún caso. Eso le llevaba a rechazar la planificación central –recordemos el momento, con la Unión Soviética como gran alternativa para la izquierda internacional, polo de atracción y de inspiración de los laboristas del Reino Unido que acabarían gobernando después de la Segunda Guerra Mundial.

Keynes compartía con Hayek que el gobierno no podía saber más que la sociedad, pero también consideraba que estaba en mejores condiciones para tomar algunas precauciones contra las consecuencias de la incertidumbre –la gran cuestión que siempre interesó a Keynes y que trató de combatir. Para el economista británico la política del pleno empleo no podía ser el estrecho final del camino a la servidumbre, “sino una precaución prudente ante una situación que estaba desarrollando lo que podría destruir los valores que él y Hayek compartían”, según las palabras de Skidelsky en su libro El regreso de Keynes (Crítica).

Los dos han sido objeto de diversos trabajos audiovisuales en los últimos dos años, porque el debate entre ellos sigue vigente, porque Estados Unidos y Europa se han cambiado los papeles históricos y están aplicando recetas distintas ante la crisis financiera, primero, y económica después, homologable a la Gran Depresión de 1929.

Aquí podemos ver uno de sus ‘más sonados combates’, la pelea del siglo.

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