El PSC, las primarias y los ciudadanos ¿críticos?

Las primarias del PSC para elegir al alcaldable por Barcelona han dejado un sabor de boca extraño entre muchos dirigentes del propio partido. Pero prima la idea de que se trata de un precedente, de algo positivo que el resto de partidos acabará asumiendo a corto y medio plazo. El hecho de que fueran cinco candidatos, y de que la fórmula fuera tan novedosa –primarias abiertas a la ciudadanía—ha provocado confusión.

En sólo dos días se podrá saber el ganador o ganadora, porque han pasado a la segunda vuelta Jaume Collboni y Carmen Andrés. En el programa Divendres de TV3 se discutió de todo ello esta semana y surgió una idea central: si los ciudadanos se muestran contrarios con la actuación de sus representantes políticos, si las críticas son cada vez más afiladas, se entiende poco que cuando se tiene la oportunidad de participar en la elección de un alcaldable, la mayoría de los propios militantes de un partido se queden en casa.

En las primarias del PSC ha sucedido una cuestión interesante. De las 7.400 personas que participaron, unas 5.000 fueron personas ajenas al partido. Es decir, no eran ni militantes ni simpatizantes, pero, claro, formaban parte de una gran familia de ciudadanos próximos o votantes de los socialistas catalanes. Y con esa pequeña muestra se demostró que el candidato favorecido por un movimiento independentista muy activo en las redes sociales, Jordi Martí, hasta ahora el presidente del grupo municipal del PSC en Barcelona, no fue el elegido.

¿Qué quiere realmente el votante o el ex votante del PSC? ¿Está cabreado con la dirección porque no supo cómo gestionar la cuestión del derecho a decidir? ¿O lo que quiere es que su partido le dé poderosas razones para volver a dipositar su voto en las urnas porque tiene alternativas socioeconómicas para mejorar sus vidas?

En cualquier caso, como se explica en el debate, al ciudadano hay que pedirle también responsabilidades. A todos. Porque rechazar todo, mostrando una actitud pasiva, sólo conduce al nihilismo, y a que otras opciones populistas, y el movimiento independentista tiene unas ciertas dosis de populismo, acaben triunfando.

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